Estructura y función de las comunidades virtuales de
aprendizaje
Hemos
podido comprobar que cuando nos referimos a comunidades virtuales de
aprendizaje nos movemos en un terreno ambiguo. A la hora de analizar la
estructura de una comunidad virtual de aprendizaje, encontraremos diferencias
tanto si abordamos el tema desde la evolución de las comunidades de usuarios y
comunidades de práctica en comunidades de aprendizaje, como si lo abordamos
desde la tendencia que incorpora mayor flexibilidad a las instituciones
educativas mediante entornos virtuales de formación, proporcionando mayor
autonomía y responsabilidad sobre el proceso de aprendizaje al alumno. Se
trata, en definitiva, de diferenciar entre comunidades virtuales de aprendizaje
orientadas a grupos u orientadas a objetivos. Ambas tienen origen, estructura y
función diferentes, diferenciándose las surgidas por asociación de
profesionales de las que aparecen en instituciones que despliegan entornos
virtuales de formación.
Comunidades orientadas a grupos
En este
caso, las comunidades van surgiendo por la iniciativa de personas con intereses
comunes que paulatinamente van promoviendo un crecimiento de los servicios
comunes de intercambio y trabajo colaborativo. Desde esta perspectiva vamos a
encontrar dos tipos dominantes:
•Comunidades
que se basan en una lista de distribución, a través de la cual los usuarios
comparten experiencias e información sobre una temática de interés común.
Además de esto los usuarios pueden acceder al archivo de estos mensajes, siempre
y cuando estén suscritos a la lista. Algunas de estas comunidades también
ofrecen enlaces a sitios web de interés y a documentos relacionados. Sin
embargo, este grupo de comunidades no es exactamente lo que nosotros hemos
definido como
•
comunidad virtual.
Comunidades
virtuales propiamente dichas. Son aquellos entornos basados en web que agrupan
personas relacionadas con una temática común, pero que además de utilizar
listas de distribución ofrecen otro tipo de servicios. Estos servicios se van
creando en función de las necesidades de cada comunidad y varían de unas a
otras.
Comunidades orientadas a objetivos
Lo mismo
ocurre cuando un grupo de personas participa en actividades de aprendizaje en
un entorno digital. En este caso, podemos encontrar desde experiencias que
fortalecen la autonomía y la independencia del alumno, hasta experiencias que
priman la comunicación en el grupo, la interacción y la colaboración. Aunque
indudablemente no es fácil establecer una frontera entre ambos, es en este segundo
caso cuando hablamos de comunidades virtuales de aprendizaje.
En este
caso la comunidad surge desde una institución educativa y comienza por crear un
sitio web donde se registrarán los mensajes intercambiados por los alumnos
entre sí y con el profesor, los documentos que servirán de base al curso y
enlaces con otros sitios web que sean relevantes para el tema de discusión del
grupo. De esta forma, el sitio web define y configura el espacio virtual de la
comunidad: Estamos ante lo que denominamos un entorno virtual de formación.
Igualmente, surge una forma de gobierno al establecerse las reglas de
participación en el grupo y las normas referentes al proceso de aprendizaje.
Estas reglas son establecidas en primer lugar por el profesor, pero para que se
desarrolle el carácter comunitario de ese agrupamiento es deseable que sean
negociadas entre profesores y estudiantes, de acuerdo a un modelo
flexible en consonancia con las comunidades virtuales y su carácter
participativo
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