Elementos de una comunidad
virtual de aprendizaje Meza, Pérez y De la Barreda (2002) señalan que para que
una comunidad virtual de aprendizaje garantice el cumplimiento de sus
objetivos, debe tener en cuenta los siguientes aspectos:
• Desarrollarla en un
entorno web destinado a la publicación de proyectos, producciones y actividades
que giraran en torno al ámbito de la comunidad,
• Generar actividades de
interacción como foros de discusión, actividades colaborativas, encuestas,
sondeos, retos, etc.
• Compartir enlaces a
contenidos relacionados con la temática de la comunidad, que sirvan para
orientar a los participantes en la búsqueda de materiales, y recursos de
información relevante para el área en que se está trabajando.
• Tener un cronograma de
actividades semanal, quincenal, mensual, etc.
Las comunidades virtuales de
aprendizaje requieren, no obstante, de una serie de condiciones que favorezcan
la verdadera vida en comunidad y logren el objetivo del enriquecimiento cognitivo
y cultural de sus integrantes. Entre estas condiciones se encuentran:
a) Carácter abierto e
internacional: Hoy por hoy, existe una marcada tendencia hacia la
flexibilización de las prácticas educativas, formales y no formales. Como parte
de dicha flexibilización, se concibe que el proceso educativo se llevará a cabo
en formas, tiempos y lugares que respondan a las necesidades específicas de las
personas.
b) Interculturalidad. De
la mano del punto anterior, es necesario reconocer que gracias a la web ya los
recursos tecnológicos es posible romper barreras espacio-temporales y, con
ello, facilitar la comunicación entre personas situadas en diferentes
contextos. Sin embargo, hay que tomar lo anterior con la cautela debida porque
la formación de entornos interculturales exige una serie de aptitudes y
actitudes que permitan aceptar puntos de vista, sistemas de organización y
representaciones sociales diferentes a los propios.
c) Comunicación
dialógica. Aparici (2011) recupera la obra de Freire para exponer las bases de
la educación dialógica. Freire concebía al diálogo como una metodología y una
filosofía, ligado a la participación en la construcción colectiva del
conocimiento. Señalaba que el diálogo era el mecanismo para problematizar la
realidad; luego, comprenderla, explicarla y transformarla. La horizontalidad.
d) Compromiso individual. En la
medida en que se adopte el compromiso personal y la responsabilidad hacia los
propósitos comunitarios, se favorecerá también la consecución de las metas
individuales y colectivas en las comunidades virtuales de aprendizaje.
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