Actualmente,
el sistema educativo se organiza respondiendo a una visión de la docencia muy
limitada, al otorgar la responsabilidad de la formación de las personas
únicamente a la educación formal y a las instituciones del sistema educativo,
es decir, a las escuelas, a los centros de educación secundaria, a las
universidades, a los centros de formación superior, etc. La educación no
se entiende como una responsabilidad compartida por el conjunto de la
sociedad, sino como una responsabilidad a gestionar por los sistemas educativos
y los profesionales que trabajan en ellos
Satisfacer
las necesidades educativas de la población y hacer frente a los desafíos
que plantea el nuevo escenario social, económico, político y cultural marcado
por la globalización, las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación y el cambio a una economía basada en el conocimiento, precisa
ampliar el concepto de educación y aceptar que ésta es responsabilidad de toda
la sociedad y que requiere de un compromiso compartido entre ésta y la
comunidad de la que forma parte el sistema educativo (Coll, 2001). Exige, así
mismo, un cambio profundo que replantee no sólo lo que se enseña, sino también
cómo se enseña, dónde se enseña y para qué se enseña.
Las
comunidades de aprendizaje (CA) son una respuesta a esta visión más amplia de
la educación, en la medida en que buscan transformar las prácticas pedagógicas
y la organización habitual de las instituciones educativas formales, al mismo
tiempo que movilizar los recursos ajenos a éstas poniéndolos al servicio de la
educación y de la formación de las personas.
Los
antecedentes de las CA cabe buscarlos en diferentes programas y experiencias
desarrollados en Estados Unidos, Canadá, Corea y Brasil; en el caso español, se
relacionan con experiencias autogestionarias de formación de adultos (escuela
La Verneda-Sant Martí, de Barcelona) y con la investigación y las prácticas
educativas y sociales que promueve, en esa línea, el grupo de trabajo
CREA
(Centro de Investigación Social y Educativa). Antecedentes más concretos pueden
ser: a) El Programa de Desarrollo Escolar promovido, en 1968, en la Universidad
de Yale, por James Comer; b) La experiencia de Escuelas Aceleradas iniciada en
1986 por Henry Levin desde la Universidad de Stanford, y c) la Experiencia
Éxito para Todos, comenzada en 1987 por Robert Slavin en Baltimore, en
cooperación con Johns Hopkins University.
Actualmente,
las CA son reconocidas como aspiración y como experiencia novedosa en muchos
países.
— La
tendencia a la (globalización y su impulso contrario, la localización) y, en
este contexto, al resurgimiento de lo local y del llamado
«desarrollo
comunitario».
El
achicamiento del estado, resultado de procesos de descentralización, la mayor
complejidad de la sociedad civil, la activación de alianzas entre diferentes
sectores y actores y el aumento de la participación ciudadana en diferentes
ámbitos.
El
surgimiento y la expansión de las tecnologías de la información y la
comunicación
El
aprendizaje se entiende, por tanto, como un proceso contextualizado, en el que
los aprendices son, a la vez, sujetos y protagonistas de su propio aprendizaje,
y como un proceso social que se apoya en las relaciones interpersonales. Las
personas con diferentes niveles de experiencia y de conocimiento aprenden
mediante su implicación y participación en actividades relevantes
culturalmente, gracias a la colaboración que establecen entre sí, a la
construcción del conocimiento colectivo que llevan a cabo y a los diversos
tipos de ayudas que se prestan mutuamente.
El grupo
interactivo tiene aquí una gran importancia como forma flexible de organizar el
trabajo educativo en el aula). Su finalidad es intensificar el aprendizaje
mediante interacciones entre los participantes en sentido amplio (niños y
niñas, profesorado, voluntariado, etc.).
Los
grupos interactivos suelen ser agrupaciones heterogéneas de cuadro
personas, dinamizaras por un adulto que realizan una tarea concreta planificada
para un tiempo delimitado, pasando el tiempo pasan a realizar otras tareas con
otros adultos con lo que se garantiza que todas ellas responden a una temática
general y común para toda el aula.
Se trata
de ampliar el intercambio de conocimientos mediante una trama de interacciones
entre el alumnado y las personas adultas que estén en el aula. El intercambio
no sigue un formato o una secuencia preestablecida y es ordenado a partir de la
propia experiencia del alumnado
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